Ana, una vecina de Roldán que atraviesa un tratamiento oncológico, volvió a pedir ayuda a la comunidad para afrontar una delicada situación económica y habitacional que se agravó a raíz de su enfermedad. La mujer explicó que los efectos de las sesiones de quimioterapia son cada vez más intensos y que, tras la última aplicación, permaneció cinco días sin poder desarrollar sus actividades habituales, dependiendo de la asistencia permanente de sus familiares.
Actualmente vive junto a dos de sus hijos y su hija mayor, quien debió dejar sus estudios para dedicarse a trabajar y acompañarla durante el tratamiento. Según relató, el único ingreso estable del hogar es el salario que percibe su hija como empleada doméstica y niñera, un monto que resulta insuficiente para afrontar el alquiler de la vivienda, los impuestos y los gastos cotidianos de la familia.
Ana señaló que cuando llegó a Roldán lo hizo con proyectos laborales que le permitían sostener el alquiler, pero pocas semanas después recibió el diagnóstico de un cáncer que avanzó rápidamente y modificó por completo su realidad. A esto se suma la necesidad de mantener condiciones adecuadas de vivienda para evitar problemas de salud derivados de la humedad o enfermedades respiratorias, especialmente con la llegada de las bajas temperaturas.
La mujer destacó el acompañamiento de su hermana, de su hija y de otros familiares que colaboran diariamente con los cuidados, los traslados y los trámites vinculados a su tratamiento médico. Sin embargo, aseguró que la principal necesidad hoy pasa por encontrar una vivienda con un alquiler más accesible o una casa desocupada que pueda cuidar junto a su familia durante un período prolongado.
“Nos adaptamos a cualquier cosa, pero necesitamos un lugar donde vivir y que no tenga humedad”, expresó. También remarcó que estaría dispuesta a firmar los acuerdos necesarios si alguna persona le ofreciera cuidar una propiedad, con el objetivo de brindar tranquilidad a los propietarios y encontrar una solución que le permita concentrarse en su recuperación.
Mientras continúa con los controles y tratamientos médicos, Ana mantiene la esperanza de encontrar una alternativa habitacional que alivie la situación económica de su familia y le permita enfrentar esta etapa con mayor estabilidad y acompañamiento.

