María Eugenia “Maru” Hag, vecina de la ciudad y referente cultural, se convirtió en una de las voces que desde el interior del país acompaña y visibiliza la crítica situación que atraviesa el Hospital Garrahan. Su compromiso se da a través de la colaboración activa con el grupo Soy Garrahan, integrado por madres y familias de niños pacientes del hospital pediátrico de alta complejidad más importante del país.
Durante una entrevista radial, Maru explicó que su acercamiento al Garrahan no nació desde una militancia partidaria sino desde una convicción humana. “Hay causas que te interpelan más allá de cualquier postura política, y el Garrahan es una de ellas”, expresó. A partir de su alcance en redes sociales, fue una de las primeras personas con visibilidad pública en difundir y acompañar las convocatorias de las madres, cuando el colectivo recién comenzaba a organizarse. Su apoyo permitió amplificar una problemática que, según denuncian, hoy permanece invisibilizada.
Joana, integrante del grupo Soy Garrahan y madre de un niño paciente, describió con crudeza el deterioro progresivo del hospital desde principios de 2024. Si bien destacó el compromiso humano y profesional del personal de salud, advirtió sobre la falta de recursos, la pérdida de más de 300 profesionales por conflictos salariales no resueltos y la ausencia de concursos para cubrir esas vacantes. A esto se suma la dificultad creciente para que pacientes del interior puedan ser derivados al Garrahan, una situación que pone en riesgo su categoría como hospital de alta complejidad.
Las familias también denunciaron que el presupuesto del hospital continúa congelado en valores de 2023, mientras los costos de medicamentos, insumos y mantenimiento aumentaron de forma exponencial. Señalaron que, aunque se anunciaron aumentos salariales parciales, el problema central es la falta de recursos estructurales: equipos que no se reponen, insumos que no llegan y demoras inadmisibles en tratamientos críticos.
Uno de los puntos más sensibles abordados fue el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, que garantizaba derivaciones rápidas y oportunas para bebés con malformaciones cardíacas. Según relataron, hoy existen listas de espera que antes no existían, con consecuencias directas sobre la salud y la vida de los niños. Casos concretos expusieron la falta de cobertura para traslados, alojamiento y medicación, incluso a horas de cirugías programadas.
A pesar del contexto, las familias resaltaron el valor único del Garrahan. Recordaron que el hospital realiza más de 100 trasplantes pediátricos por año y atiende cientos de miles de consultas, principalmente de niños del interior del país. También subrayaron el trato humano del personal médico, de enfermería y de servicios, que muchas veces suple con compromiso personal lo que el Estado no garantiza.
Desde Soy Garrahan anunciaron que el próximo 2 de febrero se realizará un banderazo federal en defensa del Programa de Cardiopatías Congénitas y de la salud pediátrica pública. Convocaron a la comunidad a sumarse y a seguir visibilizando una situación que, advierten, pone en riesgo derechos básicos.
