Vecinos del barrio Mandarín, en la localidad de Ricardone, volvieron a manifestar su preocupación por una serie de hechos de extrema violencia contra animales que mantienen en alerta a la comunidad. A pocas semanas del asesinato de una perra comunitaria conocida como “Negrita”, se registró un nuevo episodio que generó indignación: la aparición de un gato muerto en el patio de una vivienda del mismo barrio.

Karen, vecina de la zona, relató que el caso de Negrita ocurrió tres semanas atrás, cuando en la noche de un viernes se escuchó un disparo en la zona de calles Benvenuti y Bermúdez. Minutos después, el animal fue encontrado herido frente a una vivienda y trasladado de urgencia a una veterinaria por vecinos que intentaron asistirlo. La perra presentaba un orificio de entrada y salida de bala en la zona de la paleta izquierda, lo que indicaba que el disparo había sido dirigido a una zona vital. Aunque en un primer momento parecía estar fuera de peligro, falleció a la mañana siguiente, aparentemente a causa de un paro cardíaco.

Tras ese episodio, los vecinos comenzaron a reunir pruebas y material de cámaras de seguridad para presentarlas ante la Justicia. Sin embargo, según señalaron, la investigación avanzó con lentitud y muchas de las tareas iniciales debieron ser realizadas por los propios habitantes del barrio, quienes buscaron registros fílmicos y posibles indicios en la zona.

La situación volvió a generar alarma días atrás cuando una vecina encontró a su gato muerto en el patio de su casa. En ese contexto, al revisar las cámaras de seguridad se detectó que varios dispositivos del barrio habían sido inhibidos durante la madrugada por un período cercano a las seis horas. Según indicaron, al menos siete viviendas se vieron afectadas por la interrupción del sistema de vigilancia, lo que impidió registrar lo ocurrido durante ese lapso.

El barrio Mandarín es considerado por sus habitantes como un sector tranquilo y familiar, por lo que los hechos generaron un fuerte impacto entre quienes viven allí. Los vecinos sostienen que no tienen identificado al responsable y pidieron evitar acusaciones sin pruebas, aunque remarcaron que el temor crece ante la posibilidad de que una persona capaz de cometer estos actos permanezca en la zona.

Además de las denuncias presentadas, los residentes reclaman mayor presencia de autoridades y acciones concretas en materia de seguridad. En ese marco, anunciaron una manifestación para visibilizar la situación y exigir respuestas. La convocatoria está prevista para el miércoles por la mañana en la plaza central de Ricardone, coincidiendo con el aniversario de la localidad, con el objetivo de pedir avances en la investigación y medidas que devuelvan tranquilidad al barrio.

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