El joven tenista Manuel atraviesa un presente destacado en el circuito formativo, consolidándose como una de las promesas a seguir dentro del deporte. Con apenas 14 años, el jugador viene de completar una exigente gira sudamericana que incluyó competencias en países como Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Brasil, sumando experiencia clave para su desarrollo competitivo.
Acompañado por su entrenador, Cristian Amsler, y su padre, Darío, el joven deportista detalló el recorrido que lo llevó a posicionarse en lo más alto del ranking nacional y sudamericano en su categoría. Según explicó su entrenador, el crecimiento en el tenis es progresivo: comienza a nivel provincial, luego nacional y, en función del rendimiento, permite acceder a torneos internacionales.
La gira reciente incluyó cuatro torneos clave, en los que Manuel logró consolidar su nivel de juego, pese a algunas dificultades físicas que lo obligaron a ausentarse en una de las fechas. Este proceso, sin embargo, implica un fuerte esfuerzo económico. Si bien en algunos casos cuentan con apoyo institucional, gran parte de los costos —viajes, estadías y entrenamientos— son afrontados por la familia y con la ayuda de sponsors.
Desde el entorno del jugador remarcan que, en estas etapas, el tenis aún no genera ingresos económicos, por lo que el acompañamiento resulta fundamental para sostener la proyección deportiva. En paralelo, el joven combina su carrera con la educación a través de la modalidad virtual, lo que le permite sostener largas jornadas de entrenamiento, que incluyen dobles turnos y preparación física específica.
En cuanto a sus condiciones, Amsler destacó sus cualidades técnicas y mentales, definiéndolo como un jugador ofensivo, con capacidad para manejar los puntos y competir con intensidad. No obstante, subrayó la importancia de acompañar ese talento con un desarrollo integral que contemple aspectos físicos, emocionales y psicológicos, fundamentales en el alto rendimiento.
Por su parte, Manuel reconoció que su estilo de juego se basa en la agresividad desde la derecha y la versatilidad para resolver situaciones dentro de la cancha. También admitió trabajar en el control emocional durante los partidos, un aspecto habitual en jugadores en formación y que forma parte de su proceso de crecimiento.
De cara a lo que viene, el joven se prepara para disputar en Brasil la clasificación rumbo a Wimbledon en su categoría, con la ilusión de acceder al cuadro principal. Posteriormente, proyecta continuar con una gira europea, en un calendario que marcará nuevos desafíos en su incipiente carrera.
Mientras tanto, tanto su entrenador como su familia coinciden en que el objetivo principal es respetar los tiempos del proceso, evitando presiones y consolidando paso a paso un camino que, de sostenerse, podría proyectarlo hacia el profesionalismo.
