El Museo Gustavo Cochet alertó públicamente sobre una situación de alto riesgo edilicio a raíz de una excavación lindera que, según denuncian sus responsables, ya provocó daños estructurales y podría agravarse si la obra avanza sin medidas de contención adecuadas.
Silvia Cochet, Directora del museo, explicó que el conflicto se remonta a 2019, cuando una empresa inició la construcción de un edificio de tres pisos con cochera subterránea en el terreno contiguo. La excavación, de aproximadamente tres metros de profundidad, se realizó —según detalló— sin un sistema de apuntalamiento o contención del suelo. Como consecuencia, el terreno del museo se desmoronó en el sector lindero, provocando rajaduras y fisuras en la casa original, incluido el histórico atelier del artista, además del derrumbe total de un antiguo galpón que formaba parte del conjunto patrimonial.
Tras las primeras presentaciones administrativas sin respuesta satisfactoria, en 2020 se inició una demanda judicial acompañada de actas notariales y registros fotográficos que documentaron los daños. Sin embargo, la pandemia y la paralización posterior de la obra dejaron la situación en un estado de virtual estancamiento. El pozo excavado quedó abandonado y, para evitar nuevos desprendimientos, desde el museo se levantó una contención precaria con escombros, medida que ayudó a estabilizar el terreno durante estos años.
La situación volvió a tensarse recientemente cuando una nueva empresa retomó las tareas en el predio tras la autorización municipal. Según relataron desde el museo, los trabajos comenzaron con el retiro de la montaña de escombros que funcionaba como contención, lo que motivó un pedido urgente para frenar la obra y exigir un plan técnico que garantice la estabilidad del suelo y la reparación de los daños existentes.
Desde la institución señalaron que no cuentan con los recursos económicos ni el respaldo necesario para afrontar una situación de esta magnitud, motivo por el cual decidieron hacer pública la problemática para darle visibilidad. También remarcaron que, si bien existen rajaduras y un daño estructural que debe ser evaluado y atendido, no hay un derrumbe inminente en el sector abierto al público.
Las actividades del museo, talleres y visitas continúan desarrollándose con normalidad, ya que las áreas de uso público se encuentran alejadas del sector afectado y corresponden en parte a construcciones más recientes e independientes de la casa original. No obstante, desde la institución advirtieron que cualquier nuevo movimiento de suelo sin las medidas preventivas correspondientes podría agravar la situación.
Mientras aguardan respuestas formales tanto de la empresa como del municipio, desde el museo sostienen que el objetivo es garantizar la preservación del patrimonio histórico y cultural que representa el espacio, evitando que una intervención constructiva vecina comprometa la integridad de un edificio con más de un siglo de historia.
