Joni Mansilla: Historia que inspira

Amor Solidario Roldán, es el centro comunitario que recibió la ayuda de María Miranda, la mujer que la semana pasada encontró un maletín al costado de la ruta 9 con casi un millón de pesos y lo devolvió. Este espacio tiene también su propia historia de favores.

Cuando los dueños del dinero recuperado le preguntaron a María que necesitaba, ella no dudó en pedir colaboración para ese merendero y comedor que le dio alimentos todos estos días en que no pudo salir a trabajar. A cargo de ese espacio está Jonatan Mansilla, con una historia digna de ser contada.

Tiene 33 años y logró recuperarse de las adicciones. “Estuve mal, incluso intenté suicidarme dos veces. Quería salir de ese estado pero no podía. Un día que no daba más, me subí a un colectivo a las cuatro de la madrugada y me fui a Rosario a pedir ayuda a la Asociación Nazareth”.

«Luego de ser aceptado, regresé a mi casa y le dije a mi familia que me iba a internar porque ya estaba jugando con mi vida. El único lugar disponible era en la ciudad de Santa Fe así que me fui para allá»

«Estuve ocho meses. Ahí me enseñaron, no solo a dejar la droga, sino también a cambiar muchas actitudes, a abrir más el corazón, valorar las pequeñas cosas y a ser humilde y honesto. Este mes cumplí dos años de mi rehabilitación. Es por eso que Amor Solidario también está para ayudar a quien quiera cambiar de vida”.

Antes de crear el centro comunitario, Joni empezó con pequeñas acciones; unos meses previos a la Navidad pidió juguetes y, con la ayuda de su familia, los acondicionó. Luego se puso el traje de Papá Noel y los repartió entre los más humildes. Posteriormente inició una campaña para juntar materiales que usó para hacerle una casa a un señor que vivía en la calle.

Con la cuarentena, vio que mucha gente estaba sin poder trabajar. Se le ocurrió hacer barbijos caseros, comenzó con la ayuda de un grupo de mujeres y de a poco se fueron sumando más. Mientras, él se ocupaba de conseguir las telas.

A esos tapabocas los cambió por mercadería en distintos negocios locales y comenzó a armar bolsones para llevarle a quienes necesitaran. Un día decidió preparar meriendas y cenas. Actualmente, grandes y chicos se acercan con sus botellas para llevarse la leche y algunas tortas fritas o facturas que le donan.

Un ir y venir de solidaridad

“Con los cinco mil pesos que nos dio María de su recompensa, compramos un mechero y un disco gigantes con el que estamos haciendo 200 raciones de comida por noche. Luego de que su historia tomara estado público, también recibimos más alimento y donaciones de bazares que nos ofrecieron ollas, cucharones y todo tipo de utensilios”.

Pero además de repartir alimentos, Amor Solidario brinda otros tipos de ayudas. En su grupo de Facebook reciben pedidos y ofertas de muebles, cochecitos de bebé, colchones y así se generan una especie de trueque entre sus tres mil integrantes.. También formaron dos roperitos que funcionan en el barrio Villa Flores.

Para este 25 de Mayo Jonatan volverá a organizar un locro solidario y espera que sea más grande que el que realizaron el pasado 1º de Mayo. “Esta vez queremos llegar a las  mil raciones. Tenemos la fuerza necesaria y cocineros que se animan», asegura.

Una vez que termina de entregar las cenas en el comedor, sale a repartir viandas a las personas mayores. Muchos lo llaman el ángel del auto gris. Luego vuelve a su humilde vivienda temporal a la que tuvo que mudarse por la cuarentena.

Explica que cuando el Gobierno Nacional la decretó, su familia le dijo que si quería ayudar a la gente debía dejar la casa ya que convivía con una sobrina y abuela que son grupo de riesgo. Así fue como tomó la decisión y aceptó el sacrificio. Duerme en el piso y no tiene heladera pero se siente feliz y orgulloso de lo que está haciendo porque lo ve reflejado en la gran colaboración y respuesta que recibe de la gente.

Quien quiera ayudar, lo puede hacer a través del 3416610268 o llegarse a Güemes 505, barrio América. También por intermedio el grupo de Facebook: Amor Solidario Roldán.